¿Se nos ha ido de las manos?

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En ocasiones, son demasiados los gatos que atentan contra nuestros muros de Facebook y resultados de búsquedas en la Red. Hay gatos con nombres y apellidos que son conocidos, famosos, ¡celebrities!… ¿Qué hemos hecho mal? ¡Lil Bub tiene más followers en Instagram que Grumpy Cat! ¿O es que tú prefieres a Grumpy Cat? Quizás eres algo más hipster y optas por Hamilton. En serio, algo se nos ha ido de las manos.

A propósito de Henri, Le Chat Noir me he puesto a pensar. Henri Le Chat Noir es una “miniserie” de escasos capítulos, duración muy corta, en francés, blanco y negro y de estilo bastante bohemio. ¿No es todo esto, los gatos, un poco disparatado? Will Braden tiene una ficha en IMDB por su creación Henri Le Chat Noir. No seré yo quien ponga el grito en el cielo por ello, ni le quite merito artístico, os invito a que saquéis vuestras propias conjeturas. Es honestamente impactante.

Es cierto que me gustan los gatos, y sin yo buscarlo, cada vez que uso Internet soy más consciente de la tendencia actual que este animal está marcando en la cultura popular. Como toda tendencia, tiene un tiempo marcado, que sin duda alguna, tiene mucho por delante. Estamos confrontando un  fenómeno con mucha repercusión en el campo de la cultura y las artes, siendo los gatos la musa de muchos artistas, así como por simples aficionados, que escriben, ilustran y llevan el gato a nuevas formas de expresión. Así, ha pasado de un elemento marginal a un elemento ordinario de la cultura.

Los gatos se meten en tu pantalla, y en tu casa. Tener gato en casa cada vez está más normalizado y es más deseado. Facebook elige a Pusheen al introducir sus stickers en los chats, y no es cuestión de azar que sea un gato. Ahora los gatos no huyen de ti, no cazan ratones, no son callejeros (bueno esto sí, todavía hay quien abandona gatos en la calle). Están en libros, en películas, impresos en la ropa, se cuelan en los museos y también en las cafeterías. Donde muchos ven una simple tendencia, yo le añada el hecho sociológico de la cultura propiciada por Internet.

Desde mi escritorio digo: ¿no se nos ha ido de las manos?, mientras me mira el gato de porcelana que preside la mesa. Quizás es difícil de llevar por los amantes de perros y/o detractores de gatos. Probablemente también es difícil de reconocer para quienes lo ven como un entretenimiento residual sin más. Pero al fin y al cabo es parte de lo que hacemos,  y mucho. Gatos en la red, gatos en carne y hueso, gatos como excusa o motivo para hacer algo. Hablamos de gatos, y ya no del animal, hablamos del fenómeno, nada que ver con alergias. Sí, se nos ha ido de las manos, pero ¿qué tiene de malo?

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