Toda la verdad sobre Salem Saberhagen, el gato de Sabrina Spellman

No lo neguemos, todos hemos visto Sabrina, Cosas de Brujas (Sabrina, the Teenage Witch, 1996) en algún momento de nuestra existencia. Es el tipo de ficción, que junto con Embrujadas y Harry Potter nos hacía creer que todavía cabía la posibilidad de que fuésemos magos y aún no lo supiésemos. Reconozcámoslo, eran los noventa y nosotros jóvenes ingenuos.

Discusión aparte, que levante la mano quien nunca se haya preguntado qué es Salem. Es decir, ¿es un gato de verdad? El gato compañero de Sabrina, negro, ojos verdes, mago relegado a gato que quería conquistar el mundo. Obviamente, todos llegamos a la conclusión de que no puede ser de verdad, pero la primera vez que le ves, pues dudas. Desde tiempos inmemorables me he preguntado ¿qué pasa con Salem?

Salem era un gato negro, típica raza Bombay. En verdad, Salem era una persona, pero fue condenado a ser un gato tras sus intentos de conquistar el mundo en “la Otra Esfera”. Era un gato egoísta y codicioso, pero en el fondo tenía su corazón. ¡Ah! Y era un gran fan de Perales (en la versión española, por supuesto).

Realmente Salem no es uno. El rodaje de Sabrina: Cosas de Brujas requirió de 4 gatos de verdad para rodar las escenas sin dialogo, Elvis, Lucy, Salem y Witch en concreto. Pero ninguno de ellos es el Salem que conquistó nuestro corazón. Por el contrario, aquel Salem que nos enamoró, el verdadero, eran dos animatronic creados por la empresa Animal Makers  y, a partir de 1998, creados por los Chiodo Brothers. Un robot, articulable, relleno de cables y manejado por radiocontrol. Puede sonar decepcionante al principio, pero sabíamos que olía a gato encerrado, Salem no podía ser un simple gato entrenado.

Los productores estaban concienciados sobre el uso de animales en las ficciones, pues supone mucho tiempo y un entorno no deseable para los animales. En este caso hay que aplaudir a aquellos que se centraron en la construcción del personaje de Salem, su caracterización y humanización, por la gran labor que hicieron. Igualmente a aquellos que hicieron que sus movimientos parecieran reales, pues para el control del robot hacían falta tres técnicos.  Tampoco podemos olvidar su mítica voz, que para la versión doblada la prestó  Jesús Rodríguez.

La figura de Salem ganó durante tres años consecutivos el premio Favorite Animal Star que repartía Kid’s Choice Award desde 1998 a 2000. Para ser un robot, no está nada mal.

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